Comunicar la ciencia

Desde pequeña le tengo un amor especial a la ciencia. En algún momento cuando era más chica quise ser astrónoma, y mi papá me compró un telescopio, y tal vez hasta me suscribió a una revista o dos de astronomía, algunas de las portadas de Astronomy, Sky & Telescope y Discover fijadas en mi memoria. También aspiré a ser ecologista y bióloga marina.

Pero ninguna de estas profesiones siguieron en mi futuro a medida que fui creciendo. Tal vez no me entusiasmé lo suficiente, tal vez simplemente desarrollé otras aspiraciones; tal vez me sucedió lo que le sucede a muchas niñas, que nuestra confianza en nosotras mismas se desvanece, y dudamos de nuestras habilidades y capacidades, y sentimos que no damos la talla para lo que queremos hacer. O tal vez un poco de todas las anteriores.

Es posible que me haya sentido intimidada por la idea de estudiar una carrera científica en el momento, y ahora de adulta desearía poder echar atrás el tiempo y seguir por ese camino, a pesar de mi temor, a pesar de que dudara de mí misma. Porque todavía me gusta la astronomía, y la ecología, y la biología marina; de hecho, me gustan ahora más que nunca. Pero no se puede, no hay nada que hacer al respecto.

O tal vez sí.

In a Remote Amazon Region, Study Shows Indigenous Peoples Have Practiced Forest Conservation for Millennia

Smithsonian researcher Dolores Piperno says native people have always played an important role in sustainability

Text: Vanessa Crooks / Photo: Álvaro del Campo

A pesar de que no soy científica, me encanta aprender sobre ciencia, leer artículos y libros, ver documentales, investigar, y compartir lo que aprendo. Y hasta hace poco fue que se me ocurrió que yo podía hacer eso; escribir sobre ciencia.

A veces me da pena llamarme a mí misma periodista, porque no estudié periodismo ni comunicaciones; sin embargo, gracias a años trabajando en un periódico, hice amistades con periodistas y editores/as con quienes he conversado, he visto y desglosado sus trabajos, he escuchado sus consejos, y poco a poco entendí lo que se necesita para escribir. La experiencia se acumula poco a poco, pero lo más importante es que desarrollé un amor por el periodismo, por contar historias a la vez que se informa. Estoy segura que, al igual que yo, muchas personas terminan en alguna profesión para la cual no estudiaron la carrera; es prueba de que, con suficiente dedicación, ganas de aprender y crecer, y la guía de expertos, cualquiera puede destacarse. La vida también es una escuela válida.

A partir de allí, sabía cuáles eran las historias que me ayudarían a no perder el rumbo, de siempre poder hacer lo que me gusta y sentir que estoy haciendo algo positivo en medio de toda la suciedad y negatividad que acae a nuestra sociedad. Es un privilegio poder escribir sobre ciencia, el ambiente, las artes, la cultura, la historia, y tantas cosas que necesitan más atención, que yo pienso que merecen prominencia. Claro, las noticias de política, economía y finanzas, deportes, etc., son esenciales, y todos deberíamos mantenernos al tanto de lo que sucede en nuestra sociedad y en el mundo, pero muchas veces estas noticias cobran un protagonismo que no deja espacio para otras cosas. Como dice Mafalda, “lo urgente no deja tiempo para lo importante”.

Bryophytes

Tiny plants in a big changing world

Pequeñas plantas en un gran mundo cambiante

Text: Vanessa Crooks / Photo: Jorge Alemán, STRI

Por eso salté ante la oportunidad de hacer mis pininos como comunicadora de ciencias. Una amiga me contó que su amiga, quien trabaja para el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI por sus siglas en inglés) iba a salir de licencia de maternidad y necesitaban a alguien que le reemplazara en ese período, y que había pensado en mí. Yo, que andaba sin oficio y buscando trabajo, no dudé en decir que sí y mandarle mi currículum vitae. Aunque era trabajo remoto, y no tuve la oportunidad de trabajar con el equipo y conocer a científicos, y de vez en cuando me sentía un poco flotando a la deriva, fue una experiencia genial. Aprendí mucho, tanto de periodismo científico como de ciencias, hice contactos, y en el poco tiempo que formé parte del equipo (me gusta pensar que) dejé una pequeña marca.

Además, esta oportunidad me brindó otras oportunidades. Aunque solo estuve cuatro meses y solo logré publicar cuatro artículos (más dos que les dejé para publicar más adelante), pude re-postearlos en el blog de la revista Smithsonian Magazine, en Washington D.C. y entablar una relación de trabajo con su editora, que me ofreció publicar como periodista independiente. Acaba de salir mi primer artículo, que aunque no me salió perfecto la primera vez, con la ayuda de la editora logré escribir algo interesante y relevante que a los lectores les gustaría leer.

Eso es lo esencial del periodismo científico. Poco después que la jefa de comunicaciones de STRI me informara que me contrataban, leí un artículo sobre la importancia de la comunicación científica, especialmente en momentos como estos en que la ciencia es nuestra salvación en contra de amenazas como una pandemia o los efectos devastadores del calentamiento global. El trabajo de los científicos es importante y debería ser de conocimiento público, pero los científicos no necesariamente logran compartir su trabajo y descubrimientos de forma en que las personas no versadas en su campo de experiencia, o en su terminología específica, o en sus procesos particulares, pueda comprenderlo fácilmente y entender su relevancia. Es la labor del comunicador científico servir de puente entre los científicos y el público.

Al fin y al cabo, el interés público por los descubrimientos y avances científicos es un factor sumamente influyente en la decisión de impulsar y financiar la investigación científica y desarrollo de nuevos métodos, nuevas tecnologías, nuevas becas y programas educativos, nuevos canales de comunicación, etc, que hacen que la ciencia tome el protagonismo que merece en nuestras vidas.

Espero publicar muchos más artículos, y poder seguir investigando sobre ciencia, aprendiendo cosas nuevas y super interesantes, hablando con científicos de todos los campos y especialidades, y que de alguna forma esos artículos lleguen sobretodo a personas jóvenes, a niñas que tal vez estén dudando sobre a qué podrían dedicarse en sus vidas, y reafirmar su interés por las ramas de STEM. Nunca tendremos demasiadas astrónomas, ecologistas y biólogas marinas.

Para más artículos de ciencia, visita el website de STRI o el de Smithsonian Magazine.

Leave a comment